Agosto, el mes más productivo

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Que la oficina esté más tranquila que el resto del año y que, en muchos casos, el jefe esté de vacaciones mejora la eficacia laboral y nos hace más productivos.

En este mes ni las ciudades ni las empresas están tan vacías como hace una década. Cada vez son más los españoles que deciden irse de vacaciones en julio o septiembre y trabajar en agosto. Se tarda menos en llegar al trabajo, se libran de un sobre coste en los viajes y estancias típicas de estas fechas y… una mayoría es consciente de que en agosto casi nunca coinciden con el jefe ni con algún compañero que debe soportar todo el año. De esta manera los profesionales consiguen un objetivo nada desdeñable: alargar un poco más sus vacaciones, porque los días cunden más y las prisas y la presión del resto del año se diluyen.

Más allá de esta percepción, Gina Aran, experta en recursos humanos y profesora de Economía y Empresa de la UOC, asegura que «la tranquilidad que se respira en la oficina cuando todo el mundo está fuera ayuda a concentrarse más fácilmente. Durante estos días hay menos interrupciones laborales: ello redunda en más eficacia y productividad y por lo tanto hay menos pérdidas de tiempo». Añade que este no es el único beneficio: «Esta calma permite reorganizarse y planificar el curso que viene y, además, es un buen momento para renovar el espacio de trabajo, ordenar el archivo y hacer limpieza de documentos. También para realizar tareas que han quedado pendientes en el primer tramo del año».

El jefe siempre está

Aran aconseja tener entre cinco días y una semana como mínimo para poder desconectar completamente del trabajo. Pero constata que dependerá de la persona, pues hay gente que es capaz de desconectar al segundo día de fiesta y a otros les cuesta más.

Según esta experta los teléfonos inteligentes son en ocasiones un obstáculo para olvidarse completamente del trabajo y pueden crear adicción. El 71% de los ejecutivos europeos mira su correo por la noche o el fin de semana y días festivos, según recoge un estudio realizado por la consultoría Deloitte en 2015. Por lo tanto, propone no mirar el correo del trabajo ni contestar llamadas de la oficina los días de fiesta.

Y cuando vuelven los compañeros…

La paciencia es la mejor consejera cuando los compañeros regresan, puesto que los ritmos de incorporación son lentos. «Vuelve el estrés a la oficina y seguramente los primeros días no serán demasiado eficaces, por lo que habrá que ser tolerantes con su rendimiento», explica Aran. Por este motivo recomienda hacer una reunión de equipo para «reengancharse al trabajo» y repetirla semanalmente un par de semanas. Algunos trabajadores incluso pueden sufrir estrés posvacacional, que suele durar entre diez y quince días. Según la consultora Addeco, un 30% de las personas sufre este síndrome, y las mujeres lo acusan más por tener más presión en el entorno sociofamiliar.